Testimonios

Familia Tserennorov Lkhagvadorj. Julio 2009
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“Cuando llegamos a Barcelona no teníamos casa ni trabajo, los niños no iban a la escuela, no teníamos nada. Hablamos con una chica de Bellver de Cerdanya, y finalmente nos fuimos con ella a trabajar allá. Estuvimos viviendo en un campamento durante tres meses en la montaña, y después dos meses en una caravana. Más tarde estuvimos en la habitación de unos amigos. En Barcelona fue difícil. Después ProHabitatge nos ayudó y alquiló un piso. Durante los dos meses que estuvimos en la caravana hizo mucho frío, y tampoco teníamos luz, ni agua, ni baño

Hoy tenemos trabajo, los niños ya hace tiempo que van a la escuela y hablan bien catalán y castellano. Hace ya tres años que vivimos tranquilamente en un piso. Actualmente tenemos “papeles”, tarjeta médica, los niños van a cursillos de fútbol, a la piscina… todo está muy bien.

Al principio necesitábamos guardar el dinero que cobrábamos, pero no podíamos abrir una cuenta en el banco, así que ProHabitatge nos ayudó a conservar y a organizar nuestros ahorros. En cuanto pudimos abrir una cuenta en el banco, nos devolvieron todo el dinero, de manera que actualmente disponemos totalmente de él y llevamos nuestras propias cuentas”


Un piso para Núria, la Maria y Noèlia
Períodico El Punt. Abril del 2005.

Núria se trasladó de Barcelona a Reus por el trabajo. “Aquí no conocía nadie, y por esto pensé que lo mejor seria compartir piso”. Dicho y hecho. Ella y otra chica, la Maria que no se conocían, empezaron a vivir con una chica que ofrecía habitaciones en su vivienda alquilada. “La experiencia fue horrorosa. Por un lado conocí la que ahora es una de las mejores amigas que tengo, pero con la otra chica fue horroroso”. Además el piso era muy viejo, teníamos problemas y la propietaria no nos hacía caso. Tan mal, que decidieron buscar otro lugar. Y lo hicieron a través de la Bolsa Joven de Vivienda, de la cual les había hablado una conocida. “Nos atendieron muy bien. El piso es fantástico, y los propietarios son un encanto”, explica Núria. La Maria, qué es de San Sebastián y estudia en Reus, dice “Ninguna de las tres tenemos nadie aquí, hemos hecho una familia”. Y es que ahora son tres, porque se ha instalado Noèlia. Es vasca y ya se conocía con la Maria. Ella explica “Cuando llegué ya tenían el piso. En la bolsa me ayudaron mucho y rápido en todos los trámites, como ponerme en el contrato o prepararme la documentación para la beca”. A la Maria compartir piso le permitió poner dinero en uno cuente vivienda. “Es la única manera de poder independizarte de casa los padres y ahorrar. Más adelante ya veré que hago, porque ellas cuando acaben de estudiar, volverán al País Vasco”.